Sinónimo de energia y músculo para muchos, los hay que las consumen en grandes cantidades sin ser conscientes de que el exceso puede acabar con su salud. Aprende a sacarles el mayor partido y tu cuerpo te lo agradecerá.
Una dieta a base de pechuga de pollo hervida, horas de entrenamiento y, lo mas importante, cantidades ingentes de proteínas, ya sean en polvos, comprimidos, barras o batidos. He aquí la receta magica para conseguir un cuerpo resistente y unos músculos bien marcados. Al menos, así lo creen un gran porcentaje de los habituales a los gimnasios, tipos convencidos de que, para incremente su masa muscular, es estrictamente necesario aumentar la cantidad de proteínas que toman. La realidad, sin embargo, es algo diferente. Es cierto que las proteínas son esenciales para formar y mantener los músculos. Si no tomamos la cantidad suficiente para cubrir las necesidades de nuestro organismo, éste recurrirá a nuestros tejidos para obtenerlas. Dado que los músculos están compuestos principalmente por proteínas y, además, son la mayor reserva de este nutriente, en los momentos de escasez tiene lugar una pérdida de masa muscular. Si quieres aumentar la musculatura, efectivamente debes incrementar la cantidad de proteinas que tomas, pero siempre en su justa medida.De lo contrario, corres el riesgo de convertirte en un huevo Kinder: redondo por fuera, vacio por dentro. Lo ideal es acompañar el entrenamiento físico con una dieta rica en proteínas, pero pobre en grasa. Algo que no resulta facil de conseguir y que, a menudo, tampoco es agradable al paladar. Así las cosas, muchos ven los suplementos la solución a tantos quebraderos de cabeza. Y no les falta razón, salvo cuando llevados por un esceso de entusiasmo ponen su salud en peligro. En realidad, basta con prestar un poco de atención a nuestra dieta para que ésta nos aporte todas las proteínas que requiere nuestro cuerpo. Para ello has de saber cuántas necesitas, a través de qué alimentos puedes obtenerlas y cómo combinarlas. Conocer qué papel juegan dentro de la nutrición y cómo funcionan es la mejor forma de desterrar falsos mitos y la clave para estar sano.
¿Que son? Moléculas organicas de gran tamaño que están formadas por largas cadenas de unos compuestos químicos denominados aminoácidos. Éstos pueden conbinarse en cualquier orden y repetirse de cualquier forma. Teniendo en cuenta que na proteína media está formada por entre 100 y 200 aminoácidos, el numero de posibles conbinaciones resultante es enorme. En lo que se refiere a las proteínas humanas, están formadas por 20 aminoácidos, de los que 8 son esenciales. Nuestro organismo no puede formar por sí mismo estos últimos, por lo que es necesario obtenerlas diariamente a través de los alimentos.
¿Como funionan? Cada especie animal o vegetal está formada por su propio tipo de proteínas, incompatibles con las de otras especies. Lo que provoca que nuestro organismo no sea capaz de directamente las proteínas que obtiene de los alimentos. Para poder absorberlas y utilizarla, es necesario que durante la digestión, y de la mano de diversos enzimas y jugos gástricos, la descomponga previamente en sus componentes mas sencillos, los aminoácidos. Una vez hecho esto, dichos elementos básicos pasan a la sangre y se distribuyen por los tejidos. Es ahí donde se combinan con otros aminoácidos procedentes de proteínas que se han ido degradando y forman otras nuevas, de un tipo o de otro según las necesidades del momento.
¿Para qué sirven? Sin ellas, nuestra musculatura no existiría. Sin embargo, ésta es sólo una de las muchas e importantes tareas que ejercen. Si tenemos en cuenta que el término proteína proviene del griego proteios que significa primario, lo más antiguo, lo primero, podemos hacernos ya una idea de la gran relevancia que tiene para nuestro organismo. Se podría decir que sirven para casi todo, pues están presentes en la mayoría de las funciones vitales del cuerpo: son necesarias para la formación y reparación, de los tejidos. Además de los músculos, proporcionan los materiales que constituyen los huesos, glándulas, órganos internos, así como también, la piel, el cabello y las uñas. La contracción muscular, la protección inmunológica y la transmisión de los impulsos nerviosos dependen de ellas. Retrasan el envejecimiento del cuerpo y también pueden actuar como fuente de energía cuando lo carbohidratos y las grasas escasean.
¿Dónde las encontramos? Al ser un elemento constitutivo de toda célula viviente, se encuentra en todos los tejidos en casi todos los alimentos. Lo que varía, eso sí, es su concentración y su naturaleza. Según ésta, podemos establecer dos grandes fuentes de proteínas: las de origen animal (carne,pescado,huevos y lacteos) y las de origen vegetal ( cereales, legumbres y frutos secos).